En un lugar remoto del Mediterráneo había una pequeña isla, en la que sólo había animales, no era conocida por el hombre. Todos eran felices ya que todos eran iguales, es decir, no había diferencias sociales. Sus monedas eran conchas, y claro está, unos eran más ricos que otros, pero eso no significaba nada.
Desgraciadamente un día llegaron a la isla un grupo de gorilas, que se autonombraron los reyes. Y puesto que eran muy numerosos y corpulentos nadie les hizo frente.
Los gorilas no tardaron en esclavizar a los animales más débiles de la isla, los utilizaban día y noche en su beneficio y antojo. Los pobres animalitos apenas tenían tiempo para comer y descansar .Los que no eran esclavos tenían que trabajar más horas ya que los gorilas les hacían pagar impuestos muy altos.
Muchos animales enfermaban y morían, o bien de hambre o por trabajar tanto.
Y la cuestión de no tener comida estaba empezando a separar a todos los animales. Ya no saltaban de alegría, no compartían las cosas, en definitiva la felicidad en esa isla parecía que había desaparecido.
Los gorilas mataban a los animales que no podían pagar los elevados impuestos que ellos mismo habían fijado. Vivir en esa isla era insoportable. Los animales ya no se relacionaban entre ellos, sólo trabajaban para sus amos.
Pero un día, un tucán que sobrevolaba la isla se dio cuenta de la tortura a la que estaban sometidos los animales y fue rápidamente volando hacia su isla que estaba únicamente habitada por su propia especie. Después de que el tucán les explicara la situación que se vivía en la isla, todos, enfurecidos, fueron a ayudar a los pobres animales. Hicieron correr la voz de que todos los animales que quisieran vencer a los gorilas y liberarse, fueran a la playa de la isla a las nueve de la noche. Al principio los animales creían que era una trampa pero al final decidieron escabullirse de los gorilas que los vigilaban durante la noche y consiguieron llegar a la playa.
Se unieron, y entre todos, animales y tucanes, planearon una estrategia que consistía en; comunicar a los gorilas que habían escuchado que un animal, más grande, más fuerte y más rico que ellos, que vivía en las cuevas que había cerca del mar, quería apropiarse la isla y arrebatarles el poder rindiéndolos a sus pies. Pero que, si querían enfrentarse a él y vencerlo, podían ir a las 20:00 horas, que es la hora en la que sube la marea y el enorme animal duerme, a su cueva y así sorprenderlo y evitar que se saliera con la suya. Todos los gorilas, cegados por la ambición y la ira, fueron decididos a acabar con su enemigo. Pero al llegar a la cueva la marea empezó a subir y los gorilas murieron ahogados. Cayeron en la trampa.
Desde ese momento, y hasta hoy, los animales de la isla vuelven a estar felices y además son amigos de los tucanes.
Marta Obrador Cuéllar
19/05/10
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